Los países de temblores y terremotos desarrollan un cierto sentido del vocabulario.
El fin de semana tembló fuerte en el Norte chileno, en Tocopilla (en la costa, entre Antofagasta e Iquique) removiendo nuevamente sus construcciones. Cuenta ahora (luego de dificultades iniciales), afortunadamente, con una autoridad dedicada exclusivamente a la emergencia y a la reconstrucción.
Pero tambien aquí, en la V Región de Valparaíso ha seguido temblando, con menor intensidad, cierto. Las sacudidas son más suaves, pero son días que se viven con una sensación de alerta.
Escuchaba recién - en la TV- a un profesor hablar de terremotos y sus réplicas (como sucedió y sucede en el norte) y de 'enjambres sísmicos' - que es lo que sucede actualmente aquí: varios temblores que suceden en un período limitado (ojalá eso sea así - limitado) y en un lugar determinado. (y que ya debieran dejarnos).
Enjambre o no, despierta en mi recuerdos de terremotos en los que vi la tierra moverse onduladamente, como una gran serpiente. Y de ese ruido subterraneo de la tierra - distinto incluso a aquel del mar en mal tiempo.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados